Cuando este año retiré el abono para asistir a Riazor nadie me avisó de que la carpa circense que antaño se colocaba en los terrenos colindantes (en los que se construye ahora la "Casa del Agua" de Sir Paco) se trasladaría al espacio delimitado por las gradas de Tribuna, Preferencia, Pabellón y Maratón. Y es que un sinfín de espectáculos increíbles y fenómenos paranormales acompañan al Depor 05/06 allí donde va. Por ejemplo, en Anoeta.
Si la semana pasada asistíamos al milagro de la resurrección frente al Barcelona, en la visita de la ópera bufa blanquiazul a San Sebastián gozamos, à la Houdini, de una demostración de las virtudes suicidas de la escuadra herculina, generosa una vez más con el rival hasta el extremo de regalarle el partido sin exigirle demasiado esfuerzo. La sesión de tarde del circo comenzó con un espectáculo de transformismo propiciado por el bizarro colegiado Medina Cantalejo, incapaz de distinguir ESTO de ESTO. Imaginamos que al promotor del esperpento que supuso ver a 21 futbolistas enfrentarse portando en la pechera el escudo de la Real Sociedad (sólo se le permitió la enseña deportivista a Molina gracias a su fúnebre camisola) le corresponderá también indemnizar a Fadesa, la firma patrocinadora de los coruñeses, que paga porque a su cliente lo esponsorice otro.

Lecciones defensivas, por Juanma: "Se toma al delantero rival, se le acerca el codo a la cara y disimuladamente se le machaca con el muslo el balón en las partes pudendas. Eficacia: máxima; riesgo de tarjeta: moderado"
Claro que una vez iniciada la segunda parte a nadie extrañaba ya que los del Deportivo vistiesen las equipaciones de su rival, tal fue la mímesis que alcanzaron con él y el empeño puesto en que Nihat y los suyos se hiciesen con la victoria.
Solidaridad turca, que se dice. Podrá algún sufridor aducir en este punto que los de Caparrós fueron víctimas de un número de ilusionismo por el cual tres penaltis clamorosos a su favor fueron estimados por el árbitro como una mera fantasía. En ningún caso tal ardid puede superar a la sesión de
hipnotismo que con maestría desempeñó el longuilíneo Kovacevic, cabeceando plácidamente a la red el primer gol ante la parálisis bobalicona del cancerbero deportivista y su guardia alelada. El efecto anestesiante duró hasta el segundo y definitivo tanto, en el que hasta dos delanteros realistas se
teleportaron mágicamente ante la línea de gol coruñesa gracias a la inesperada desaparición de la defensa visitante.
Con todo, el mayor de los fenómenos paranormales que acompañó a este espectáculo de variedades fue el manifestado en la propia afición deportivista, la cual, a fuerza de costumbre, es capaz de predecir el futuro sin margen para el error. Intuíamos la mayoría de los que vimos el partido que, tras una primera mitad estimable en la que se confirmó que el Depor es un moscardón que quisiera ser abeja pero que no tiene aguijón, la Real lo tendría todo de cara para aniquilarnos en el segundo tiempo. A la vista de la desastrosa actuación, una vez más, de nuestros laterales, y la falta de temple de Coloccini (sigue acelerado), sólo con un encomiable Juanma que bastante tenía con pegarse con Darko, en el mismo instante en el que los donostiarras pasaron el balón a un hombre desmarcado en la banda aquella jugada no tenía otro remedio que el gol. Cuando la pelota volaba, después de que Manuel Pablo llegase tarde a su marca, sabíamos que Romero se inhibiría ante Kova, que Molina no saldría a cazar ese balón y que en un minuto estaríamos sacando de centro. Al poco tiempo, con el equipo dando vueltas sin saber qué hacer (recordemos que Caparrós se arrinchó con un once en el que los extremos titulares eran Sergio y Capdevila -Jabo les parecerá un genio ofensivo como Cruyff a algunos dentro de poco-), todos presagiamos la victoria cómoda de la Real, que cerraría el partido con el proceder eficaz e indiferente de un notario.

Deportivistas "precognitivos" viendo el encuentro:
-"Ahora la cagará Manuel Pablo, dejándolo centrar"
-"Y Kovacevic rematará solo porque Romero le dejará"
-"Ya te digo, siempre igual. Es que lo veo, lo veo venir..."
La función del circo acabó puntual, sin que se estrenaran los leones, que nos quedamos en Coruña pensando si silbar o rugir el miércoles cuando
el Madrid visite nuestro estadio. Cavilando estaba también el director de Depor Sport, Xaime Calviño, que vio el encuentro en el mismo bar que yo, en cómo demonios camuflar en la portada de su diario (sí, ése
capaz de titular tan alegremente "Fran, traidor") el hecho de que este Deportivo lleva seis partidos sin ganar, se hunde en la tabla y ya ni siquiera muestra la fiereza que le permitió hacer acopio de puntos a principio de curso. Para redimirse, al equipo le queda el número de circo favorito de su afición:
derrotar al Madrid. El más difícil todavía.
La ficha del partido (de Marca.com):
2.-Real Sociedad: Riesgo: López Rekarte, Labaka, Jauregi, Garrido; Mikel Alonso, Novo, Prieto (Gabilondo, min. 67), Gari; Nihat (Larrea, min. 88) y Kovacevic.
0.-Deportivo: Molina; Manuel Pablo, Coloccini, Juanma, Romero; Duscher (Valerón, min, 69), Scaloni, Sergio, Munitis, Capdevila (Tristán, min. 56); Rubén (Iván Carril, min. 56).
Goles: 1-0 min. 51: Kovacevic. 2-0, min. 68: Jauregi.
Arbitro: Medina Cantalejo (Andalucía). Amonestó a Kovacevic, Novo, Scaloni y Romero.
Incidencias: 21.729 espectadores en Anoeta. Se guardó un minuto de silencio por el reciente fallecimiento de la madre de Darko Kovacevic y del jugador del equipo juvenil Mario Soravilla. El encuentro comenzó con diez minutos de retraso por un problema en las camisetas del Deportivo, que jugó con un equipaje de reserva de los realistas.